11 de junio de 2010

He tenido que decir adiós más veces que me hubiera gustado. Pero, todo el mundo puede decir eso. Y no importa cuántas veces lo hacemos, aun cuando sea para el mayor bien, todavía duele. Y aunque nunca olvidaremos lo que hemos dado por vencido, se lo debemos a nosotros mismos para seguir adelante. Lo que no podemos hacer es vivir nuestra vida siempre teniendo miedo de la despedida que viene. Porque, lo más probable es que no vamos a parar.
El truco está en reconocer cuando un adiós puede ser una buena cosa. Cuando se trata de una oportunidad de empezar de nuevo.

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Know that we'll still have each other