De sobra sabes, que eres el primero. Que no miento si juro que daría por ti la vida entera, por ti la vida entera. Y sin embargo un rato, cada día ya ves te engañaría con cualquiera. Te cambiaría por cualquiera. Mitad arrepentida y encantada, de haberme conocido, lo confieso. Tú que tanto has besado. Tú que me has enseñado, sabes mejor que yo que hasta los huesos, sólo calan los besos que no has dado. Los labios del pecado. Y me envenenan los besos que voy dando. Y sin embargo cuando duermo sin ti, contigo sueño. Y con todos si duermes a mi lado. Y si te vas me voy por los tejados, como un gato sin dueño. Perdida en el pañuelo de amargura, que empaña sin marcharla tu hermosura. No debería contarlo y sin embargo. Cuando pido la llave de un hotel, y a medianoche encargo un buen champán francés, y cena con velitas para dos. Siempre es con otro, amor, nunca contigo. Bien sabes lo que digo. Y me envenenan los besos que voy dando. Y sin embargo cuando duermo sin ti, contigo sueño. Y con todos si duermes a mi lado. Y si te vas me voy por los tejados, como un gato sin dueño. Perdida en el pañuelo de amargura, que empaña sin marcharla tu hermosura. Y cuando vuelves hay fiesta en la cocina, y baile sin orquesta. Y ramos de rosas, con espinas. Pero dos no es igual que uno más uno, y el lunes, al café del desayuno, vuelve la guerra fría. Y al cielo de tu boca el purgatorio. Y al dormitorio el pan de cada día.
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