El reloj marcaba las 3 am. Me desvelo, hace frío, estoy cansada. Mi boca me obliga a levantarme en busca de agua. Voy corriendo, el suelo esta congelado y yo descalza. Casi sonámbula vuelvo a entrar en mi cuarto y con los ojos entreabiertos te veo.Estabas ahí, sentadoen mi cama. Tus ojos se clavan en mi como alfileres.Me acerco para tocarte por si se trata de una ilusión, o un sueño. Pero no. Mis manos recorren tu rostro despacito. Cálido y suave. Siento una especie de descarga eléctrica al tocarte.Mi cuerpo se convierte en una botella de champán recién descorchada. No paran de subirme burbujas, y esa sensación me encanta. Ninguno dice nada, pero sin embargotú con la miradalo dices todo.Me gritas que te bese. Te beso. Tus manos se van de excursión por los recobecos más íntimos de mi cuerpo. No se si lo que siento es felicidad en estado puro. Sudamos adrenalina por los poros de la piel.Nos convertimos en una montaña rusa. Un suave vaivén de emociones. Tú te encargas de llenar de aire mis pulmones. Y yo dequerer cada centímetro de tu piel como si fuera el único. Una bomba apunto de estallar. La alarma está apunto de sonar. ¿Estoy en la luna, o en las estrellas?. Da lo mismo. No paro de sonreír. Y tú no paras de susurrarme te amo debajo de las sábanas. Este desde hoy se convertiría en mi juego favorito. En nuestro juego. Amar y que te amen de esa manera que solo tú sabes hacer. De regalo nada de flores,si no multiorgásmos de colores, sonrisas, miradas, te quieros. Me atrevería a decir que todo era perfecto.
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